Editorial: Depender de ti

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La Cueva del Murciélago // València

Se habla muy poco del valor que tiene el poder depender de ti mismo…hasta que gozas del tal privilegio. Y, si no, que se lo pregunten al Valencia CF. Gran parte de la temporada a remolque, viendo como los objetivos que se marcaron allá por el verano de 2018 parecían una meta inalcanzable y las navidades se convertían una auténtica pesadilla. Sin embargo, el nuevo año le sentó como agua de mayo a los valencianistas que, valga la redundancia, han llegado a ese propio mes de mayo con mucho en juego. Una expresión tan simple pero tan llena de significado.

Dos partidos le restan para concluir la temporada. Pero qué dos partidos. A efectos oficiales solamente uno de ellos será una final, pero cabe decir que en la mente de los futbolistas ambos tendrán un valor similar. La primera de ellas se jugará en Pucela y con un Real Valladolid en plena resaca tras lograr la permanencia matemática a falta de una jornada. Pero, además, el Valencia juega con una baza tan poco reconocida como valiosa. Marcelino García Toral y los suyos saben que, si ganan en el José Zorrilla, de poco valdrá lo que hagan sus rivales. La plaza de Champions League que queda por adjudicar sería suya a plenos efectos.

Espaldarazo económico…y deportivo. No es lo mismo atraer a futbolistas de calibre con el carnet de la Europa League colgado en el cuello que prometiendo competir con los mejores del continente. El proyecto es ambicioso y, por ello, la ilusión de mejorar un poco el equipo cada año no puede desligarse de los ingresos económicos que te da Europa. En el club saben que acabar el año del Centenario con una Copa del Rey sería precioso y, a su vez, un golpetazo a una mentalidad viciada por deambular en los últimos años en tierra de nadie. Sin embargo, volver a estar a finales de agosto en ese bombo de la Champions es lo que te da de comer.

Caer ante el Arsenal el pasado jueves fue un palo duro para todos. Previsible… pero muy duro. Los londinenses fueron mejores y arrasaron con siete goles en dos partidos que demostraron el espectacular estado de forma de los ingleses, que han acaparado todas las plazas existentes en las finales europeas. No obstante, tanto la plantilla como la grada saben que aún quedan cotas ilusionantes por abarcar en esta recta final del curso. Ayer los jugadores se despedían de Mestalla con cierto aire de nostalgia y emoción, mientras que los aficionados aplaudían a sus futbolistas como esos padres que ven como sus hijos se han hecho mayores y deben partir. Pero ese adiós puede ser momentáneo. Quién sabe si volverán a reencontrarse después del 25 de mayo con una Copa del Rey bajo el brazo.

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