Un goleador que valía un Mundo

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Miguel Fernández // València

En el mundo del fútbol leemos, escuchamos e incluso vemos como la expresión “el gol vale caro” se ha convertido en un dogma utilizado por todos los implicados en él. Sin embargo, ese dogma es tan manido como cierto. Nadie podría entender el arte del fútbol sin esa dosis de adrenalina que recorre los cuerpos cada vez que el balón toca las redes ni sin esos especialistas que hacen de su capacidad goleadora una forma de entender el juego que cotiza muy alto en la bolsa del balompié mundial.

El Valencia CF puede congratularse por haber tenido en sus filas a goleadoras de una envergadura extraordinaria. Las generaciones más recientes coincidirán en que Roberto Soldado, Miguel Ángel Ferrer ´Mista´ y, sobre todo, David Villa son los atacantes que más les hicieron levantarse de sus asientos. Otros, los más nostálgicos, recordarán la potencia de Waldo Machado y esos inicios dubitativos de Mario Alberto Kempes que precedieron a una trayectoria impecable. Sin embargo, hay un nombre que sobresale con mucha solvencia en este arte. Es el de Edmundo Suárez de Trabanco, más conocido como ´Mundo´. 269 goles en once temporadas (1939-1950) contemplan la prolífica carrera del de Barakaldo, cuya historia como valencianista tiene sus orígenes en el triste marco de la Guerra Civil Española.

A principios de la década de los 30, cuando aún no se había desatado la infausta batalla entre el bando franquista y el republicano, el joven Mundo daba sus primeros coletazos como futbolista en el modesto fútbol del País Vasco, donde sorprendía a propios y extraños. Justo en el ecuador de estos años 30 y a pocos meses del estallido definitivo del conflicto bélico, el Athletic Club no quiso dejar escapar a esta promesa y lo incorporó a sus filas. Lo cierto es que en su idilio con el club bilbaíno solamente figura un encuentro, el disputado ante el Barakaldo en el Campeonato Regional de Vizcaya, una torneo oficial que desde el 1922 disputaban todos aquellos clubes que estaban inscritos en la Federación Vizcaína de Fútbol. Pero tras el último parte de guerra, firmado por Franco el 1 de abril de 1939, su historia dio un giro de 180 º.

Al haber formalizado su incorporación al Athletic en territorio republicano, el régimen franquista declaró como inválido su fichaje y, por ello, quedó libre de toda vinculación tras la conclusión del conflicto. Como consecuencia, Mundo pasó a formar parte del Recuperación de Levante, un combinado creado por el régimen y en el que competían jugadores que habían combatido en la Guerra dentro de la división militar de Levante. Su marcha al este peninsular fue la mayor de las bendiciones para su carrera deportiva, pues en un amistoso disputado ante el Valencia CF estos quedaron prendados de sus aptitudes y amarraron a ese habilidoso punta.

En el 1963, cuando se encontraba dirigiendo al C.D. Mestalla (actualmente conocido como Valencia Mestalla), el club decidió cesar el periplo de Pasieguito al frente del primer equipo y le otorgó las llaves del banquillo al propio Mundo. Tras haber pasado por hasta siete equipos, algunos de ellos históricos como el Hércules CF o el Real Zaragoza, vio como su regreso al estadio que tantas alegrías le dio se había hecho realidad. A pesar de perder la final de la Copa de Ferias frente al Zaragoza, el trabajado 6º puesto liguero hizo que la entidad apostase por su continuidad.

El resto de su historia fue algo similar a un cuento de hadas. Un promedio de casi un gol por partido sirvió para que lograse dos ´Trofeo Pichichi´ y llevar a su club a la obtención de tres ligas y dos copas del Generalísimo. Cierto es que junto a él se encontraban Epi, Amadeo, Gorostiza y Asensi, formando la mítica delantera eléctrica, pero lo cierto es que era el nombre de Edmundo el que sobresalía en cualquier tertulia futbolística. 269 goles después, los que aún le acreditan para ser el máximo goleador de la historia del club y a mucha diferencia del segundo, lugar que ocupa Waldo con 147, consideró que había llegado el momento de abandonar sus cabalgadas en el ´templo´ de la Avenida Suecia y se marchó al CD Alcoyano, donde solamente completó una temporada antes de colgar las botas.. Pero tal fue el recíproco enamoramiento de ambas partes que su vínculo con la entidad fue más allá de su carrera como jugador.

En el 1963, cuando se encontraba dirigiendo al C.D. Mestalla (actualmente conocido como Valencia Mestalla), el club decidió cesar el periplo de Pasieguito al frente del primer equipo y le otorgó las llaves del banquillo al propio Mundo. Tras haber pasado por hasta siete equipos, algunos de ellos históricos como el Hércules CF o el Real Zaragoza, vio como su regreso al estadio que tantas alegrías le dio se había hecho realidad. A pesar de perder la final de la Copa de Ferias frente al Zaragoza, el trabajado 6º puesto liguero hizo que la entidad apostase por su continuidad.

Mejoró sus resultados en la campaña siguiente al quedar en 4ª posición, pero el club consideró que necesitaban una remodelación de su proyecto y otro vizcaíno, Sabino Barinaga, pasó a hacerse cargo del equipo. Sin embargo, su ´divorcio´ con los valencianos duró poco. Sin embargo, aún faltaría otra etapa más para cerrar con un mejor sabor de boca su relación de amor ideal con la entidad del Túria. Otras dos temporadas le sirvieron para sumar una Copa del Generalísimo a su palmarés como entrenador, tras vencer por 2-0 al equipo de su infancia, ese Athletic Club al que la Guerra privó de disfrutar con plenitud de este magnífico artillero del que aún resuenan sus goles en el recuerdo de las paredes de Mestalla.

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